Monta tu mismo la cabina de ducha

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Si estás cansado de las tradicionales cortinas de ducha que dejan el suelo del baño lleno de agua, quizás sea el momento de cambiarlas por una práctica cabina de ducha. Existen infinidad de modelos, de diseños y de medidas que van desde los 60 cm. hasta los 120, con una altura entre 180 y 200 cm. La gama de cristales que podemos encontrar también es muy variada: transparentes, opacos, con acabados acrílicos, lisos o con dibujos decorativos. Los perfiles pueden ser de aluminio lacado en color blanco, plata, dorado… Una ducha hecha a tu gusto y a tu medida con la que te olvidarás de las inoportunas salpicaduras. Toma las medidas. Es conveniente que desde el principio te hagas con los materiales necesarios para realizar la tarea más rápido y de forma más sencilla. Es imprescindible que tengas: la cabina de ducha, un taladro, brocas, cíter, nivel de burbuja y destornillador. Veamos cómo instalarla.

El primer paso antes de realizar la compra o reserva de la cabina es medir el plato de la ducha y decidirse por una mampara apropiada para dichas medidas.

Después, puedes comenzar por la instalación del raíl que va sujeto a una de las paredes. Mide el ancho del mismo y haz una marca a unos 2 cm. del borde exterior de la bañera. Antes de atornillar el raíl a la pared debes descartar la existencia de posibles canalizaciones de aguas o circuitos eléctricos. Un simple trozo de cinta adhesiva sobre el azulejo impedirá que el taladro resbale al apoyar la broca, o que ésta termine por arañar la superficie de la baldosa. Instalar los perfiles y las puertas. Haz las marcas en la pared donde vayan a ir los tornillos y procede a taladrar sin usar el percutor. No lo actives hasta que llegue al ladrillo, así garantizas que la baldosa no se rompa. Aplica un cordón de silicona en la parte trasera del perfil y pígalo a la pared. A continuación, atornilla en los taladros previamente practicados para terminar de asegurar la estructura. Encaja las hojas de la mampara, tanto la parte fija como la corredera, en los perfiles correspondientes y colócalas a nivel y escuadra, pero aún no las atornilles, ya que hay que ajustar la estructura. Las piezas de unión en esquina se introducen en los perfiles que hacen de traviesas, pero tampoco se atornillan. Previamente hay que ajustar su longitud y colocarlas a la medida. Las piezas para las uniones de las esquinas de la parte inferior, las que se sitúan alrededor del plato, sí se pueden atornillar de manera definitiva a sus perfiles correspondientes. A continuación, orienta los travesaños superiores correctamente con ayuda de un nivel de burbuja, de forma que la abertura entre ambas puertas quede vertical y regular, sin ninguna inclinación. Una vez comprobados y corregidos los ángulos y la longitud de los perfiles superiores con los tornillos de ajuste, se taladran desde arriba y ya se pueden atornillar. Después, orienta los elementos de vidrio dentro de los perfiles en U con ayuda del nivel de burbuja, haz los agujeros con una broca de 2,5 mm. y atorníllalos a los perfiles. Antes de sellar con silicona el perímetro de unión entre el plato y los perfiles inferiores, coloca cinta de pintor, tapando los bordes inferior y superior de la junta, para guiar el cordón de silicona. El producto viene en un envase con dosificador. Extiéndelo con mucho cuidado y, asegúrate de que la silicona forme un cordón continuo y que no tenga burbujas. Elimina el sobrante con una espátula, para que no queden manchas de silicona. Este producto es muy difícil de quitar una vez se haya secado. Por último pasa un paño manchado con detergente (puedes disolverlo en un poco en agua) por encima de la silicona. Déjalo secar por lo menos 24 horas. Ya tienes listo tu plato de ducha para disfrutar de los momentos de relax de forma limpia y cómoda, que además, dará un aspecto más recogido y ordenado a la estancia. Si tu baño es pequeño puedes elegir una mampara de espejo, lo que ayudará a dar sensación de amplitud.

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