Pirineos catalanes y su legado histórico

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Los Pirineos (o el Pirineo) son una cordillera montañosa que se encuentra al norte de la Península Ibérica, entre España, Andorra y Francia. Se extiende a través de 415 kilómetros desde el mar Mediterráneo hasta el mar Cantábrico. Está divididos en tres grupos: Pirineos orientales o catalanes, hasta la depresión de Cerdaña; Centrales o aragoneses, hasta el pico de Anie; y Occidentales o navarros.

En cuanto a los pirineos catalanes, éstos representan casi la mitad de todo el Pirineo español; y cuentan con la elevación más alta de Cataluña -que se encuentra al norte de la comarca de Pallars Sobirí – la Pica d’Estats con 3.143 metros, a la que le siguen el Puig Pedrós -con 2.914 metros- y el Puigmal -con 2.910 metros-.

También llamados los Pirineos Orientales, se trata de un departamento de Francia, ubicado en la región de Languedoc-Rosellón, cuya capital es la ciudad de Perpiñán. Además, limita con el departamento de Aude -al norte-, con el golfo de León (mar Mediterráneo) -al este-, con España -provincia de Girona-, al sur, y con Andorra y con el departamento de Ariège, al oeste. Este departamento se creó en marzo del año 1790 durante la Revolución francesa.

Esta región tiene una gran afluencia de turismo, tanto en la temporada invernal como en la estival. Gracias a la gran oferta existente es fácil encontrar hotel en los Pirineos catalanes, otra cuestión es el precio si se trata de temporada alta. Esta zona posee un gran valor natural de ecosistemas, los cuales han sido protegidos y muchos de ellos han sido declarados Parques Nacionales o Naturales. Y además, existen varios tipos de actividades para pasar unos días espléndidos, como escalar, pasear a caballo, hacer excursiones, deportes de aventuras, esquiar (existen numerosas estaciones de esquí, como La Molina, Port Ainé, etc.) y realizar visitas culturales.

En cuanto a estas últimas, uno de sus lugares más interesantes para conocer es su capital, Perpiñán, la única gran ciudad de los Pirineos Orientales, cuyo desarrollo se debió al turismo y a su gran producción de frutas y verduras.

Con sólo pasear por sus callejuelas se percibe su rico pasado, el cual está conformado por la ciudadela del siglo XVIII, en la cual se encuentran los principales monumentos, iglesias y museos de esta ciudad; por ejemplo, el conjunto gótico del palacio de los reyes de Mallorca y de Aragón (símbolo del poder de la mtrópoli durante el siglo XIII); la antigua prisión de Castillet (hoy es el Museo de las Artes y Tradiciones catalanas).

También se halla la Catedral gótica de San Juan Bautista (se comenzó a construir en 1324 y se finalizó en 1509, es de estilo meridional y su mayor riqueza son los retablos que tiene en su interior); la Capilla de Cristo -ubicada detrás de la catedral, tiene en su interior el célebre Cristo Devoto, estatua alemana medieval-.

El Palacio de la Lonja -edificio gótico que se construyó como sede de la Bolsa y del Consulado del Mar-; la Iglesia de Saint Jacques -construida en dos etapas en los siglos XIV y XVIII, es el punto de partida de una procesión de los Misterios el Viernes Santo-; la Casa Xanxo -casa del arte y de la historia de Perpiñan, situada en un palacio de principios del siglo XVI-.

Otros de los sitios para visitar en los pirineos catalanes son los pueblos de Collioure y Banyouls, y los monasterios de San Miguel de Cuxá y San Martín del Canigó. El primero es una abadía situada al pie del Canigó -en la comuna de Codalet-, el cual se convirtió, debido a los abades Garin y Oliva, en uno de los centros culturales más importantes de la Cataluña feudal. En cuanto a la abadía de San Martín del Canigó (la cual se hizo en honor a San Martín de Tours), ésta se encuentra en lo alto de la pequeña villa de Casteil -en la comarca del Conflent-, y detrás de este edifico se alza a 1055 metros de altura el macizo del Canigó.

También vale la pena conocer la catedral de santa Eulalia de Elna, que se encuentra en el municipio francés de Elne. Es de estilo románico de los siglos XI y XIII, con elementos góticos. Fue sede episcopal fundada en el siglo VI. Su edificio es una planta basical de tres naves: la central con bóveda de cañón -de unos ocho metros de ancho- y las laterales con cuarto de esfera, con tres ábsides.

Otro sitio es la villa fortificada de Villefranche-de-Conflent, una comuna francesa y pequeña villa medieval que se encuentra atravesada por el río Têt en su confluencia con el Cady. Posee, además, sus propios lugares de interés, como la localidad medieval, sus murallas y la iglesia románica; grutas y cuevas y, entre otros, el tren amarillo, siendo en esta localidad donde comienza su recorrido.

Otro de los encantos cultural e histórico de los pirineos orientales es el castillo de Salses, que se encuentra al norte de la villa de Salses -al pie de los Corbières- y el cual en la actualidad es el Museo de Historia de Salses. Su actual fortaleza fue construida entre 1497 y 1503, y está inspirada en los tradicionales castillos de Castilla, a lo que se incorporó los avances de la artillería de la época. En su interior hay una plaza de armas, la casa del gobernador, la capilla (consagrada a San Sebastián), la prisión, las cuadras y el palacio real.

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