Finisterra en Galicia

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Galicia, se ubica al noroeste de la península ibírica, hacia el norte de Portugal y limitando al oeste con Asturias y Castilla León.

Para llegar a estas tierras, se puede utilizar medios terrestres, aéreos o marítimos, hay trenes, que son algo lentos pero salen a diario desde Madrid hacia las principales ciudades de Galicia. El trayecto dura alrededor de 6 a 8 horas dependiendo de la ciudad elegida para visitar. Si se va en avión, Galicia tiene tres aeropuertos, uno en Santiago, el aeropuerto de Lavacolla, en Vigo el aeropuerto de Peninador, y en la Coruña el aeropuerto de Alvedro.

El aeropuerto de Lavacolla se ubica a 10 kilometros de Santiago de Compostela, allí operan las aerolíneas Air Europa, Air Berlin, Ryanair y Vueling. El aeropuerto de Alvedro esta a 8 kilómetros de la Coruña y en el operan las aerolíneas Portugalia, Easy jet, Iberia y Spanair. El aeropuerto de Peinador esta ubicado a 9 kilómetros de la ciudad de Vigo y opera con las aerolíneas Air France, Air Europa, Iberia y Spanair y ClickAir.

Si se viaja en auto, la carretera a tomar es la autovía del noroeste A.6 que llega hasta Lugo y A Coruña, si la idea es ir a Ourense o Vigo hay que tomar la A-6 y en Benavente, provincia de Zamora, enlazar con la autovía de las Rias Baixas A-52 y la N-550 que llega a Pontevedra y Santiago de Compostela. Desde Portugal la vía de entrada es la AP-9.

En Galicia se encuentran playas, paisajes rurales y marítimos de asombrosa belleza, las temperaturas son agradables y la gastronomía es excelente. Los principales puntos de interés turístico son la Rías Altas y Bajas, la Costa de Finisterre, y las ciudades de Santiago de Compostela, A Coruña y Vigo.

Finisterre es un rito para quien visite Galicia, famosa por sus relieves y historia, tiene una serie de matices paisajísticos y monumentales. En el pueblo de Finisterre hay un mítico faro, el Finis Terrae en donde los antiguos romanos creían que moría el sol. La principal actividad económica desarrollada por los habitantes del poblado esta ligada a la pesca, todos los días se comercializa pescado fresco y mariscos, preparados en tabernas y restaurantes del puerto. Finisterre cuenta con la Playa de Langosteira, idónea para salir a caminar a la luz del crepúsculo.

La leyenda indica que Finisterre estuvo poblado desde épocas muy antiguas, ese lugar dejo una profunda impresión en los emperadores romanos, que una vez llegaron allí, no quisieron irse mas, ver cada tarde la impresionante puesta de sol, sus llamativos y variados parajes y diversidad de relieves geográficos, los anclaron por largo tiempo.

Como en sucedió en otras ciudades y comarcas, la iglesia intervino cristianizando el lugar, haciendo construir una ermita donde los peregrinos llegaran a venerar las reliquias de San Guillermo y la imagen del Santo Cristo. Con el tiempo la cantidad de gente se incremento tanto que fue necesario construir un hospital de peregrinos, hacia en siglo XV.

Los franceses invadieron la costa gallega y Finisterre no quedo a salvo, sin embargo, las fortificaciones y el Castillo de San Carlos que todavía permanecía en pie desde el siglo anterior, les permitió a sus habitantes resistir las invasiones galas.

Las mariscadas del Finis Terrae son apreciadas en todo el mundo, hay varios restaurantes disponibles para saciar las ansias de los visitantes por probar las especialidades culinarias de la zona. De su variada carta gastronómica, destacan las preparaciones en base a centollo, navaja y lubina a la sal. Algunos de los restaurantes mas conocidos son el Tira do Cordel, en su interior hay viveros de mariscos vivos, el restaurant O Centolo, que acompaña la comida a la buena vista hacia el puerto, el restaurant Finisterre, ubicado a la entrada del poblado.

Hay varias tabernas también donde se degusta las sardinas y tapas de pulpo acompañado de un buen vino albarilo o ribeiro. Hay lugares que solamente se comprenden en su mas amplio sentido cuando se conocen sus leyendas y tradiciones, así pasa con Monte Facho y la Leyenda de Duio, mítico Monte Facho; en Duio probablemente vivieron los nerios, considerando la cantidad de restos arqueológicos que se han encontrado, dando certeza que allí en algún minuto habitaron los antiguos pobladores celtas.

La leyenda sitúa en Duio el altar del sol, el Ara Solís era el lugar donde se realizaba los ritos de culto al Sol. También se cuenta que Duio fue inundada por castigo divino, cuando llegó San Guillerme se construyo una ermita y se cristianizo la zona. También se cuenta que las parejas encontraban la ansiada fertilidad acostándose en las piedras que rodeaban el sitio de culto.

El Cabo de Finisterre esta ubicado en la ladera de Monte Facho, lugar que lleva directo a la costa, con una visión que impresiona hoy al igual como lo hizo en el pasado con los romanos y peregrinos.

El enorme Océano Atlántico diariamente recibe sobre sus aguas miles de embarcaciones, en el interior de la ría están las islas de la Lobeira y el Monte Pindo. El Faro se construyó para regular el trafico marítimo que confluía por allí en los años 1853. La torre mide 17 metros y esta situada a 143 metros sobre el nivel del mar. Por la densa niebla en la época invernal se añadió una sirena, llamada la Vaca de Fisterra, aún con ella avisando del peligro, se han producido naufragios de gran magnitud, dejando cientos de muertos a su camino.

A unos metros dentro del mar, se ve la roca O Centolo, de 25 metros de altura, con forma de centollo. El monte Facho con sus 250 metros de altitud, es escenario de las mas magnificas puestas de sol sobre Finisterre.

Finisterre es un poblado lleno de color y caseríos típicos, la Plaza de Ara Solís forma el núcleo del pueblo junto a la Capilla Nuestra Señora del Buen Suceso, de estilo barroco del siglo XVII.

En la costa se puede ver a lo lejos los numerosos castillos existentes en el litoral, éstos fueron construidos debido a las sucesivas e intensas invasiones de las tropas inglesas y francesas a comienzos del siglo XIX.

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