Fotogalería de Marrakech

Fotogalería de Marrakech

Para nuestro segundo reportaje en Prensa-xpo hemos escogido un viaje que realicé en semana santa de 2007. Nuestra aventura comenzó en Marrakech, siguió por Essaouira y terminó con una mañana en Casablanca antes de tomar el avión de regreso a España. Marrakech es una ciudad realmente impresionante, capital del mundo bereber, situada al sur de Marruecos y con una población de más de 1.500.000 habitantes. Lo que más me impresionó, y que recomiendo a todo el mundo que la visite, es tomarse por la mañana un te verde con hierbabuena sentado tranquilamente en uno de los restaurantes que rodean la plaza de Djemaa el Fna, la más grande de África. Observar el reguero de turistas, acróbatas, domadores de cobras, tatuadoras, aguadores, las carretas con montañas de naranjas para venderlas en zumo o los puestos con pirámides de especias es algo realmente único. Esta plaza es el corazón de la Medina de Marrakech y desde aquí parten las innumerables callejuelas que forman la Medina y el zoco de Marrakech, uno de los más importantes del mundo.

Perderse por el zoco es otro de los placeres que no hay que perderse en una visita a Marrakech. Es increíble la cantidad de puestos de comida, especias, artesanía, alfombras, lámparas o ropa que pueden encontrarse por las destartaladas callejuelas del zoco, que conforman un auténtico laberinto. Conviene destacar el tema del regateo, para los venderos forma parte del proceso de venta, así que ármate de paciencia a la hora de lanzarse a comprar.

Djemaa-el-Fna-vista-nocturna-marrakechVista nocturna de la plaza de Djemaa el Fna en Marrakech, la plaza más grande África y una de las más grandes del mundo entero. Djemaa-el-Fna-puestos-de-naranjas-MarrakechTípicos puestos de venta de zumo de naranja natural en la plaza de Djemaa el Fna. Otras curiosidades son las tatuadoras de jena, los domadores de Cobras y monos y los aguadores.
jardines-koutoubia-marrakechVista lateral de los Jardines de Koutoubia en Marrakech. jardines-de-aminara-marrakechImpresionante lago en los jardines de Aminara, lugar de excursión familiar para los días festivos. Se puede dar un paseo en camello.
teteras-en-el-zoco-de-marrakechVenta de teteras en el zoco de Marrakech, todo un laberinto puestos de comida, ropa, alfombras, lámparas o arte tradicional. arquitectura-tradicional-de-marrakechCalle típica de Marrakech.
mezquita-Koutoubia-marrakechMezquita Koutoubia de Marrakech, fuente de inspiración de la Giralda de Sevilla. puesto-de-especias-en-el-foco-de-marrakechTodo tipo de esencias y sabores se mezclan por las callejuelas serpenteantes del zoco de Marrakech.
murallas-de-marrakechUna de las puertas de la muralla que rodea toda la parte antigua de Marrackeh. mezquita-Koutoubia-desde-Djemaa-el-Fna-marrakechVista de la mezquita de Koutoubi desde una de las esquinas de la plaza de Djemaa el Fna.
de-Marrakech-a-EssaouiraRebaño de ovejas pastando bajo un sol de justicia en el trayecto de Marrakech a Essaouria. de-Marrakech-a-Essaouira-sPastores al borde de la carretera camino de Essaouria.

Tras unos días en Marrakech y una hora de regateo, cogimos un taxi y nos dirijamos a la costa atlántica, concretamente a Essaouira, paraíso de rastas y surferos.

La ciudad tiene un encanto especial, aunque es mucho menos turística e imperial que Marrakech. Es como un antiguo poblado pirata de paredes blancas rodeado por una muralla que aun conserva sus cañones. Recomiendo a todo el mundo pegarse una buena mariscada, tanto en los puestos turísticos de la playa (5€ por persona, increíble!!) como comprar el marisco en el mercadillo y que lo cocinen en los bares colindantes (4,5€ por persona). La calidad es alta y la cantidad hasta hartarse.

Vista-desde-las-murallas-de-EssaouiraEl mar atlántico visto desde las murallas de Essaouria, que aun conservan los antiguos cañones españoles. plaza-de-orson-welles-en-essaouiraPlaza dedicada a Orson Welles en Essaouria.
playas-de-EssaouiraEl oceano atlántico baña las playas de Essaouria, la antigua colonia portuguesa de Mogador. anochecer-en-la-playa-de-essaouiraAnochecer desde la playa de Essaouria con el puerto pesquero al fondo.

Tras un viaje nocturno de 5 horas entre Essaouira y Casablanca, tuvimos tiempo de pasar una mañana en Casablanca y visitar la impresionante mezquita de Hassan II, la más grande del mundo y construida sobre unos terrenos ganados al mar.

Casablanca es la ciudad más poblada de Marruecos con 5 millones de habitantes. Es la capital económica del país y su nombre tiene origen en los marineros portugueses que la reconocían por una pequeña casa blanca ubicada en la colina de Anfa, hoy convertida en centro financiero de la ciudad.

Nuestra mañana en Casablanca consistió en una curiosa visita al Zoco, lo de curiosa es porque al ser las 8 de la mañana se encontraba completamente vacío, muy diferente al hervidero de gente en que se convertiría en poco menos de 1 hora.

Desde el Zoco fuimos andando por los paseos de la costa hasta llegar a la enorme explanada de la mezquita de Hassan II. Y poco más, tras terminar la visita a la mezquita, regresamos andando a la estación de autobuses, cogimos las maletas y mochilas, taxi al aeropuerto y avioncito de vuelta a España.

mezquita-de-hassa-II-en-casablancaEl exterior de la mezquita de Hassan II ocupa casi treinta mil metros cuadrados y puede albergar a 90.000 personas. vista-general-mezquita-de-hassa-II-en-casablancaVista general de la mezquita de Hassan II en Casablanca, la más grande del mundo con capacidad para 25.000 personas.
puerta-en-la-mezquita-de-hassa-II-en-casablancaLas fachadas están cubiertas de mármol esculpido y pulimentado y adornadas por multitud de mosaicos. detalle-de-la-mezquita-de-hassa-II-en-casablancaLas puertas de entrada al templo son de cobre y estaño, que fue diseñado por el arquitecto francés Michel Pinsau.

Y nada más, esto es lo que dió de si nuestro viaje. Próxima parada » BERLÍN

Share Button

Deja un comentario