La mítica leyenda de los Incas en Caxamarca

cajamarcaLa mítica leyenda de los Incas en Caxamarca

Cajamarca, (o Caxamarca) es un lugar fenomenal, situada a 2.720 m.s.n.m., es un fértil valle no muy visitado considerando la magnificencia de sus paisajes y la inmensidad de su espacio que inunda de tranquilidad el tiempo que se le esta mirando. Cajamarca queda a 856 kilómetros de Lima. De clima seco y templado, se caracteriza por tener lluvias entre diciembre y marzo. Esta ciudad es una de las más influenciadas por la cultura española, fue testigo de la caída del imperio incaico, uno de los imperios más grandes de la historia de América del Sur.

En este lugar, como en casi todos los lugares de Perú, la comida es muy abundante, un plato típico es el Caldo Verde, hecho con hierba de paico, también esta el Picante de Cuy, con ají rojo, el Chupe Verde, sopa con papas y hierbabuena, la sopa Chámbar de trigo, la Cecina Shilpida, y para beber cañazo y chicha de jora, los helados de la heladería Holanda, ubicada cerca de la plaza de armas, tiene cremosos helados de fruta nativa. El paisaje en el Mirador de Santa Apolonia permite observar todo Cajamarca, sentir el aire puro y el cielo azulado por las mañanas. Por las noches las estrellas brillan en todo su esplendor y belleza.

Uno de los destinos turísticos que se puede visitar en Cajamarca, es Collpa, una hacienda en la que se hace el llamado de las vacas, cada una con su nombre, además se pueden ordeñar. Uno de los hoteles con mejor vista en Cajamarca es El Dorado, queda cerca de la Plaza de Armas, ahí cerca esta también la iglesia San Francisco, Mirador Santa Apología, la Silla del Inca, el Túnel de los deseos y las Chulpas. Hay recorridos por el Puente Colgante y las Ventanillas de Otuzco compuesta por nichos esculpidos en peñascos de la época Pre Incaica labrada en roca volcánica, también esta el fundo Tres Molinos, en Fundo Los Alpes, donde se puede observar el procesamiento de quesos y degustar cada especialidad.

Otro lugar escogido como una de las maravillas de Perú es Cumbemayo, se pasa en el camino por Bellavista, Layson, el Parque Forestal y después la famosa muralla Cajamarquina. Después de algunas horas se llega a la mejor obra pre colombina, de mas de 3.000 años de existencia, trabajado sobre roca tallada, el Santuario Altares Ceremoniales y Los Fraylones, donde se pierde la noción del tiempo observando tan detallada obra de infinitas y refinadas formas. Se da la vuelta a Cumbemayo visitando los acueductos con canales de piedra, obras de ingeniería hidráulica pre colombina.

Atravesando el hermoso valle de Cajamarca, se llega a Collpa, donde se ven sus antiguas construcciones, como la Casa hacienda, la Iglesia, la Laguna artificial habitada por miles de patos y gansos silvestres, aquí se hace el mencionado llamado de vacas que explicaba anteriormente, finalmente se llega a Llacanora, muy cerca del lugar, cuenta con dos cascadas una que se le dice hembra y otra macho. Un lugar donde se maravillan los sentidos es en el Jardín de las Hortensias, enormes flores que inundan el espacio de ese especial aroma silvestre, lleno de color y vida, además allí cerca venden humitas y chicharrón.

Otro lugar a visitar es la Iglesia de Belen, el Hospital de Mujeres-Varones, el Museo Arqueológico y Etnográfico, el Cuarto de Rescate, incluso se puede aprovechar descuentos si se es estudiante. El restaurante El Sarco es el mas recomendable por la zona, de ahí irse a los baños del Inca, Los perolitos o Inti Puquio y Pozo del Inca Atahualpa, donde ofrecen hidromasajes, masajes terapéuticos, pozas termales, y baños relajantes a altas temperaturas que al combinarse con agua fría relajan enormemente, además de ser de propiedades terapéuticas y medicinales por su alto contenido de minerales, azufre y sales, inmersos en plantas y un espectacular cielo reflejado en las aguas.

En estas tierras, Cajamarca, existió una legendaria cultura Caxamarca, descubierta por el arqueólogo Julio C. Tello. Esta región fue escenario de los episodios más importantes de la historia sudamericana, cuando los conquistadores españoles, al mando de Francisco Pizarro, tomaron preso al inca Atahualpa. Cuenta la historia que este inca lleno un sitio conocido hoy como el Cuarto del rescate, con oro y plata hasta la altura de su brazo para lograr su libertad, pero los españoles se llevaron el tesoro y no liberaron al inca, condenándolo a la pena del garrote, ahora es posible ver el lugar y apreciar hasta donde esta la marca de llenado del recinto con los metales preciosos en aquel tiempo. Como los españoles traicionaron al prisionero, los que ayudaron a recolectar el oro y la plata, al enterarse de su muerte, desviaron las cargas hacia escondites secretos, lejos de la codicia española, estos escondites hoy se encuentran en disputa por ecuador. El mas conocido y aceptado es el monte Llaganantes, ubicado al sur de quito, en la provincia de Tungurahua, un lugar inhóspito con fuertes lluvias y vientos. Otro sitio mencionado siempre es Quinara, una hacienda que se encuentra en la provincia de Loja en la frontera sur de Ecuador con Perú.

La nariz del diablo en la provincia de bolívar también es indicada como poseedora del “botín” muchas veces se ha hecho el intento de localizar el escondite del oro inca, sin ningún resultado, aunque hay relatos que hablan de que ciertos afortunados han podido encontrar parte del oro escondido, pero nada ha sido confirmado. Así el volcán Pasochoa aparece recientemente como guardián del botín del oro inca. Este volcán posee un cráter enorme, con los años se convirtió en un bosque fresco, con flora y fauna nativa que alberga dentro de su cráter aves como el falso curiquingue. En los faldeos del volcán habitan pobladores, llamados Uyumbicho y El Murco, a 20 km de Quito. Se dice que los incas adoraban a los curiquingues reales que habitaban en el Cuzco, considerándolos incluso dioses, por lo que posiblemente el volcán era considerado un lugar sagrado y seguro para esconder el oro. La zona donde supuestamente se encuentra el tesoro es inaccesible, quien se aventure por esos lados, posiblemente deba pagar con su antes de llevar consigo parte del tesoro, según cuenta la leyenda, todo quien toque oro de estas tierras, debe pagar con su vida, directa o indirectamente a través de un ser querido, algo así como la maldición de las momias de Egipto.

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